BIG + DATA = Big Data

Cuando uno escucha, lee o ve que en muchas noticias se repite la misma combinación de palabras. Algo raro debe de estar sucediendo con esa mezcla de palabras. Empresas como IBM o profesionales de marketing, finanzas, sanitarios comparten y discuten sobre este tema. O simplemente en noticias más mundanas como puede ser sobre el Departamento de la Polícia de Los Ángeles hablan sobre el mismo tema…  ¿De qué estoy hablando? ¿Qué tienen todas estas cosas tan diferentes en común?

El tratamiento de datos: Big Data.

¿Qué es Big Data? Fuente: Asigra

¿Qué es Big Data?
Fuente: Asigra

Actualmente tenemos grandes cantidades de datos de todo lo que sucede (clientes, enfermedades, delincuentes…) Todos esos datos dicen algo. Cada vez estamos más hiperconectados, generando más datos que pueden  y deben ser analizados de forma analítica y en tiempo real. El problema es cómo leer esa información y que tenga utilidad.

Supongo que el Big Data se podría considerar como una parte sustancial de la nueva ciencia social computacional. Datos sociales tratados sistemáticamente con modelos informáticos. Se trata de una novedosa técnica aún en desarrollo. Es una nueva aproximación de intentar comprender de una forma mejorada el comportamiento de los seres humanos en sus actos. Algunas voces lo consideran como una nueva “moda” pero que pasa si no fuera así.

Tener una información más exacta del cliente/usuario hace que nuestro mensaje sean más eficaz. Conocer mejor a nuestro cliente posibilita que el mensaje sea más personalizado en forma y tiempo. La manera de conseguir esa perfección, por ahora, es tratando toda esa información en modelos informáticos, es la unión de las máquinas con nosotros y nuestros gustos. Es el siguiente paso.

Descubriendo a ROPO y a ROPO invertido

No tenía ni la más remota idea del acrónimo de ROPO (Research Online Purchase Offline, el marketing es tan yanqui que no deja de sorprenderme…) La venta online ha cambiado las reglas del Antiguo Régimen y como podemos ver ha creado nuevos hábitos entre los consumidores y nuevos tipos de consumidores. Me gustaría recordar la evolución del comercio electrónico que todos nosotros hemos padecido para saber a dónde y cómo hemos llegado al 2013

(AVISO: Probablemente esta interpretación es sesgada por mi relación y vivencias con el comercio online)

Nuestras primeras compras probablemente fueron billetes de aviones o tickets de eventos culturales en plataformas seguras; ya sea  Ryanair o TicketMaster. La aparición en Internet de marcas de Main Street por ejemplo con la llegada de La Casa Del Libro o El Corte Inglés hicieron que el internauta pudiera trasladar su compra offline a online. Llegaron los outlets  y  con ellos, el frenesí consumista de los internautas se disparó con esos precios. El año pasado Zara (Inditex)y desfiguró el modelo de negocio (pudiendo ir a la tienda a recoger el paquete o con su política de las devoluciones en tiendas fisicas)

En España ya un 27% de los españoles han comprado a través de Internet en el último año versus el 43% de la UE-27. Noruega tiene tasas del 73% ¿El clima influye?

En su momento nos daba miedo comprar online por la falta  de confianza a la hora de facilitar los datos de nuestras tarjetas bancarias a una pantalla de ordenador. Otra era la desconfianza hacia algunas webs que no nos parecían “serias”. Estos eran los principales motivos en los orígenes de esta nueva era. ¿Cúal es el motivo principal ahora?


Es triste descubrirlo pero son los GASTOS DE ENVÍO.

Hay productos que se compran en Internet ya de una forma innata en un tipo de consumidor online: tickets, billetes de aviones o trenes, reservas de hoteles, vacaciones, electrónica… Otros productos tienen tienen las alas cortadas a su venta online por la legislación española (medicamentos) o su servicio no ha despegado en las estadísticas (cursos formativos online).

La siguiente gráfica muestra la evolución de nuestro comportamiento en Internet a la hora de consumir.Fuente: http://www.analisiseinvestigacion.com/

Los  datos de un estudio de Comscore sobre ROPO  (34% de los que buscaron online compraron offline) y el ROPO invertido (21% buscó online, acudió a la tienda, comprobó el producto pero terminó comprando online).

Me voy a quedar con el dato de “ROPO invertido”. Hablamos de un consumidor que investigó o no en Internet. Sin embargo es un consumidor que se paseo por una tienda a manosear esa tablet, teléfono móvil… Probablemente sabía que no iba a realizar una compra offline. Únicamente quería asegurarse de que era el producto que deseaba. Algunas empresas han empezado a tomar nota de este nuevo hábito en el consumidor y empiezan a tomar medidas como Best Buy.

Al final, la compra será determinada por la única razón que más importa al consumidor. Su propio beneficio. Precio, calidad, servicio post-venta, confianza… En un valor de estos u otros se refugiará en la toma de su decisión.

Curiosidad a destacar:

Comprar un coche es una decisión muy reflexionada por el gasto que conlleva al bolsillo del consumidor pero algunas empresas van a probar suerte.